Conquista
La expedición de Gonzalo Jiménez de Quesada
Desde
1533 se creía que el Río Grande de la Magdalena era el camino que conducía a la
Mar del Sur, al Perú y al legendario Dorado y esta fue la meta que se propuso
alcanzar Gonzalo Jiménez de Quesada, el conquistador español que partió de Santa
Marta el 6 de abril de 1536 con 500 soldados y se dirigió hacia el interior de
la actual Colombia. La expedición se dividió en dos contingentes: uno al mando
de Quesada avanzaría por tierra hasta encontrar el cauce del Magdalena y el
otro, dirigido por Diego de Urbino remontaría el río en cuatro bergantines, para
unirse más arriba con la tropa de Quesada; las expediciones se encontraron en el
sitio que se llamó Tora de las Barrancas Bermejas.
Al llegar tuvieron
noticia de que hacia el oriente -cordillera Oriental- habitaban indios que
hacían grandes panes de sal y ya elaborada la utilizaban para hacer trueque por
algodón silvestre y pescado. Entonces Jiménez de Quesada tomó la gran decisión:
abandonar la ruta hacia el Perú y dirigirse por la montaña en busca de los
«pueblos de la sal».
Comenzaron a ver labranzas, trochas, panes de sal
blanca y luego bohíos donde hallaron maíz, yuca, turmas (papas), fríjoles. Desde
la Tora la expedición remontó el río Opón y allí encontraron indígenas cubiertos
con mantas de algodón, pintadas y muy finas; cuando llegaron al Valle de la
Grita, de la expedición que había partido de Santa Marta, sólo quedaban 70
hombres. En su recorrido tomaron una buena cantidad de oro y esmeraldas. En
Hunza capturaron al Zaque Quemuenchatocha y se dirigieron a Sogamoso, centro
religioso del culto del sol, donde saquearon el templo y consiguieron un inmenso
botín.
El 22 de marzo de 1537 llegaron por el norte a través de los
«pueblos de la sal», Nemocón y Zipaquirá, a la entrada del que llamaron Valle de
los Alcázares. Ya en territorio chibcha encontraron buenos caminos y se
dirigieron hacia el suroeste; en pocos días pasaron por varios poblados, entre
ellos, Lenguazaque y Suesca; siguieron por Cajicá, Chía y Suba, principio del
Reino de Bogotá, donde tuvieron enfrentamientos con los indios del cacique
Bogotá que trataba de impedirles la entrada a su pueblo y divisaron la ranchería
empalizada de Muequetá o Bacatá, construida sobre una hondonada cenagosa, que
era la capital del Zipa Tisquesusa, en la orilla derecha del río del mismo
nombre.
Colonia
Fundación de Bogotá
Como
la consigna de todos los conquistadores españoles era la de fundar y poblar,
Quesada
resolvió crear un asentamiento urbano en un lugar donde los
españoles pudieran vivir en forma ordenada bajo un gobierno estable.
Hacia el oriente, al pie de los cerros hallaron un poblado de indios
llamado Teusaquillo, ubicado cerca de la residencia de recreo del Zipa y al lado
de la quebrada que se llamó San Bruno, afluente del río San Francisco
–actualmente carrera segunda con calle 13-, bien provisto de agua, leña, tierras
para sembrar y resguardado de los vientos por los cerros de Monserrate y
Guadalupe. Aunque no existe acta de fundación de la ciudad, se ha aceptado como
fecha de fundación el 6 de agosto de 1538; según la tradición, aquel día el
sacerdote fray Domingo de las Casas ofició la primera misa en una iglesia
pajiza, levantada cerca de la actual catedral o de la capillita del Humilladero
en la Plaza de Yerbas, actualmente Parque de Santander. Se dice que ese día la
región recibió el nombre de Nuevo Reino de Granada y el poblado se llamó Santa
Fe. El terreno de la nueva fundación estaba bordeado por dos ríos: San Francisco
al norte y San Agustín al sur, llamados así por la cercanía de los dos
conventos.
Diseño urbanístico
El trazado urbano se diseñó
en forma de cuadrícula y desde entonces se implantó la medida de cien metros por
cada lienzo de cuadra. Las calles de travesía -oriente-occidente-tuvieron 7
metros de ancho y las actuales carreras, 10 metros. En 1553 se trasladó la Plaza
Mayor hoy Plaza de Bolívar-, al sitio que ocupa actualmente y se inició la
construcción de la primera catedral en el costado oriental; en los otros tres
costados se localizaron las sedes del Cabildo y de la Real Audiencia. La calle
que comunicaba la Plaza Mayor con la de las Hierbas, -actual Parque Santander-
se llamó la «Calle Real», actualmente Carrera Séptima. Poco después de fundada
la ciudad, el declive de los ríos que bajaban de la cordillera facilitó la
obtención de energía hidráulica y ésta permitió la proliferación de molinos para
abastecer de pan a los habitantes.
Población de Santa Fe
Estaba conformada por blancos, mestizos, indígenas y esclavos y a partir
de la segunda mitad del siglo XVI comenzó a crecer rápidamente. En el censo de
1789 se registraron 18.161 habitantes y cuando se selló definitivamente la
independencia, en 1819, la población de Santafé era de 30.000 habitantes en el
perímetro de la ciudad que ya contaba con 195 manzanas; su importancia como
capital aumentó con la creación de la diócesis y la designación del primer
obispo. Hasta 1585 la única parroquia fue la de la Catedral; luego se crearon la
de Las Nieves al norte y la de Santa Bárbara al sur de la Plaza Mayor. Las
iglesias y conventos se construían con materiales resistentes como piedra y
ladrillo, se ornamentaban con maderas finas y los artistas las embellecían con
cuadros al óleo, relieves y tallas de madera y maravillosas piezas de
orfebrería. Al lado de estas construcciones, las viviendas eran de bahareque y
techos de paja, hasta que en los chircales comenzó la producción de ladrillo y
teja de barro cocido.
fuente oficial: www.bogota.gov.co