NO ROBAR, NO MATAR, AMAR LA NATURALEZA, SER COMUNIDAD;
NOS PERMITIRÁ VIVIR EN UNA SOCIEDAD  PARTICIPATIVA, INCLUYENTE Y JUSTA!



La Alianza Social Indígena surge con nombre propio en Junio 1991, en la primera Asamblea re-unida en la comunidad indígena de Yaguara, Municipio de Chaparral al Sur del Tólima. Allí asisten los líderes indígenas y no Indígenas que desde 1969 venían trabajando en el impulso al movimiento indígena especialmente en el Cauca, Tólima y Antioquia, participaron además dirigentes del movimiento campesino del Cauca y líderes urbanos de los barrios en reconstrucción después del terremoto de Popayán.

En su devenir político en estos 17 años la alianza social indígena tiene como objetivo la defensa de lo público como un espacio para las comunidades y la posibilidad para ellas de intervenir directamente de las decisiones que afectan sus comunidades.

La alianza social indígena a lo largo de estos años ha logrado conseguir un importante número de concejo y alcaldías en 23 departamentos del país y ha aportado en el país una verdadera renovación política, permitiendo por primera vez participar de la administración publica a ciudadanos y ciudadanas de diferentes sectores sociales que habían sido marginados de lo político.


Nuestro Pensamiento:

En cuanto al universo, propendemos por la comprensión científica de los fenómenos naturales y apoyamos la investigación y el uso racional de la tecnología en la medida en que no afecten la dignidad del hombre, protejan el medio ambiente y conserven los recursos naturales indispensables para la supervivencia de la especie humana.

En lo que se refiere a la esencia del ser humano consideramos que en la medida que está dotado de una inteligencia capaz de razonar, supera las simples expectativas materiales y construye mediante sus imaginarios o sueños unos ideales o utopías que lo definen ante todo por su ser espiritual y cultural. De allí que la Alianza Social Indígena es en esencia ecuménica y como tal considera que toda cultura es válida toda religión respetable y como tales su fin último es el bienestar espiritual y material de la humanidad.

El bienestar no puede seguir siendo considerado como la acumulación irracional de bienes que tratan de producir comodidad pero no necesariamente el beneficio espiritual y a veces ni la felicidad material.

Esta acumulación sin límites de riqueza está llevando a la humanidad a perder el objetivo fundamental de su existencia como lo es la permanencia de la especie humana.

Los esfuerzos consumidos en guerras y destrucción deben ser reemplazados por objetivos que consoliden la paz, y que erradiquen para siempre la opresión, la explotación, mediante la autonomía y participación democrática en el poder.

Nos oponemos a cualquier tipo de imperialismo o fundamentalismo puesto que eliminan la posibilidad de ser del otro.

El liderazgo debe ser aquel que no vulnere el bien social ni atente contra la dignidad, el derecho a la subsistencia. En aras de defender la propiedad privada no podremos admitir la miseria de los pobres y su postración espiritual.

Propendemos por principios tales como:

-Libertad, democracia y organización social.

- Defensa de un mundo multiétnico, pluricultural y tolerante.

- La paz y el respeto a los derechos civiles, políticos y económicos.

- Por un medio ambiente sano y defensa e la ecología y los recursos naturales.

- La estabilidad y el orden social e Institucional mediante la participación organizada de la sociedad y su acceso al poder.

- La naturaleza está al servicio del hombre en la medida que el hombre esté al servicio de la naturaleza.

- El desarrollo de la economía es válido mientras no atente contra el equilibrio natural y la dignidad del hombre.

- Rechazamos el autoritarismo como forma de gobierno y propendemos por una pedagogía que rescate al ser humano para la solidaridad, la paz y la educación.